
Ice Age: The Meltdown
Mayo 3, 2007

Título: Ice Age: The Meltdown
Probable título en español: “Cubitos Derretidos”
Director: Carlos Saldanha
Guión: Peter Gaulke, Jim Hecht, Gerry Swallow
Elenco: Ray Romano, John Leguizamo, Denis Leary
Género: animación, aventura, comedia, familia
Año: 2006
Cuántas secuelas que tiene el mundo del cine, no? Ni hablar de los terremotos, los infartos, las escuelas… no, eso es nada más “secuelas” con las letras cambiadas de lugar. Un viejo mito dice que las secuelas tienen una tendencia a ser peores que el original en el cual se basan, con las excepciones agregadas de la Biblia y The Godfather. Bueno, hay muchas razones para que eso sea sólo un mito, y Ice Age: The Meltdown es una de ellas.
Todo el elenco de voz principal del original vuelve, con Ray Romano (Everybody Loves Raymond) a la cabeza como un mamut muy solitario y malhumorado. El personaje de John Leguizamo (AKA), un perezoso con actitud y aspiraciones, le hace compañía, quiéralo o no. Y el tigre con la voz de Denis Leary (The Secret Lives of Dentists) sigue por ahí con ellos, porque se hizo bueno. La cosa es que el hielo se empieza a derretir, y en vez de huir del frío y devolver a un bebé, esta vez tienen que escapar de una inminente inundación. Misma premisa, ligeramente distinto resultado.
Ahora tenemos la adición de un interés romántico para el mamut de Romano. Una simpática mamut, claro está, que se cree zarigüeya. La unión de estos dos no se siente demasiado forzada. Después de todo, Romano cree que es el último de su especie, así que literalmente no les queda nadie más en el planeta con quien estar. No se necesita un exceso de química para entender la atracción. Visualmente The Meltdown es mejor que su predecesora, cosa común entre proyectos de animación, pero realmente brilla en unas pocas escenas subacuáticas que siguen a unos villanos depredadores descongelados de otra época. Sacan un poco de la delgada trama, pero ganan en fascinación ocular. Varios personajes nuevos se suman a los ya conocidos, y todos son una grata sorpresa. Se destacan rápido los buitres proféticos que anuncian la inminente llegada de su comida, en forma de carroña protagonista.
Nuevamente, como en el original, es el más ignorado de los tres personajes que toman centro del escenario el que asombrosamente aporta más con su actuación vocal. Denis Leary como la voz del tigre dientes de sable reformado, tiene una entrega de líneas, las pocas que le dan, impecable. En esta ocasión, su trama personal involucra un miedo al agua bastante natural en los felinos, que le causa vergüenza, como poderoso depredador que es. Será un tigre bueno, pero sabemos que detrás de escenas sigue matando por sustento. Cuando el perezoso de John Leguizamo pretende enseñarle a nadar, es la comedia hecha perfección.
Hay varias referencias a la película anterior sembradas en The Meltdown, que van a deleitar a más de uno. No tanto a mí, que Ice Age me pareció buena pero nada especial, así que en realidad apenas noté estas referencias y las fui reconociendo muy tarde. Igualmente, lo mejor que Ice Age siempre tuvo para ofrecer, no involucraba a sus personajes principales, sino a una pequeña ardillita prehistórica en perpetua búsqueda de una preciada nuez. Regresa esta vez, para seguir haciéndole precioso tributo a las viejas caricaturas de la Warner Brothers. Sí, cada tanto la pobre ardillita parecía sufrir con semejante severidad, que me daba lástima, pero las creativas formas en que se las arreglaron los realizadores para alejarla constantemente de su nuez son una fuente interminable de risas. Pequeño paréntesis: si es suficiente para causarles gracia la idea de ver un mamut escondiéndose detrás de un arbolito, The Meltdown les va a gustar. Y van a ser como yo. Otros personajes que se agregan al elenco y son en exceso bienvenidos, son un par de zarigüeyas. Cada línea de estos bichos se merece al menos una sonrisa, sino una risotada capaz de generar denuncias policiales por ruidos molestos. Ignoren la forma extraña en que primero aparecen, porque vienen para quedarse y mejorar con cada escena. Un descubrimiento alarmante que hice mientras viendo The Meltdown es que un cachorro de cualquier animal, animado y con ojos grandotes, es adorable. No hay cómo evitar enternecerse por culpa de una imagen generada por computadora. Ahora entiendo a veces a la gente que siente cosas. Con razón están tan alterados todo el tiempo, es feo. La mayor mejoría entre la Ice Age original y The Meltdown, no es una adición, sino una ausencia. Ya no hay humanos mudos que nos aburran y nos saquen del mundo animal, confundiendo tanto el centro de la historia como la suspensión de la incredulidad mientras estamos viendo cuadrúpedos parlantes. No hay ningún ser humano a la vista, y eso me hizo muy feliz. Sólo entorpecían a la película anterior.
Sigue siendo imprescindible para elevar este proyecto la presencia de esa persistente ardillita y su nuez. Llega a opacar a la trama central con sus viñetas y no deja de crear nostalgia por el viejo Road Runner. Casi espera uno que saque algún aparato marca Acme para asegurar su posesión de la nuez, y termine fallando terriblemente. La mencionada trama central, obviamente no es gran cosa. En dos líneas se resume todo y no es nada creativo. Tan poco creativo de hecho, que no me pude sacar la idea de que era una gran alegoría bíblica a cada rato. Desde que el buitre comenta sobre un bote que puede salvarlos, pensé “arca”. Cada vez que los mamuts iban de lado a lado, pensaba “de Noé”. En un momento se parten las aguas, literalmente. Y la ardillita termina yendo al paraíso! Por ahí fue mi impresión nada más. El elenco todo ha en realidad mejorado desde Ice Age, y saben cómo hacer que los personajes les pertenezcan. The Meltdown terminó siendo uno de los films más taquilleros de todos los tiempos, llegando a recaudar casi 650 millones de dólares en todo el mundo, habiendo sido producido por sólo 75 millones. Las críticas no fueron generosas, pero en ésta estoy con el pueblo.
La animación de este tipo, tiene que hacer reír. Todas las otras consideraciones salen por la ventana, o al menos quedan relegadas a un segundo lugar. Con eso en mente, The Meltdown entrega lo que promete: una continua serie de bromas bastante bien entrelazadas y efectivas. El único detalle es que estoy seguro que ninguna de estas bromas sería ni la mitad de graciosa en una segunda visita a la película. Es por esta razón que no entra a la Filmoteca, pero todo lo anterior es argumento para que la vean. Aunque sea una vez.
9/10 J (nueve de diez Jorgitos)
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Zathura: A Space Adventure