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Redireccionando

Mayo 11, 2007

Bueno, la cosa es así. Me harté de ciertas limitaciones arbitrarias e histéricas del motor de WordPress, mudé todo a mano, y regresé con el rabo entre las piernas al confiable Blogger. Nueva dirección del blog: http://cinefiliaterminal.blogspot.com/. Pueden encontrar lo mismo que acá, más las actualizaciones periódicas. La idea es la misma, sólo que más sexy y sin joderme tanto cada vez que quier publicar algo. Gracias por seguirme, sea o no su intención.

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Zathura: A Space Adventure

Mayo 10, 2007

Título: Zathura: A Space Adventure

Probable título en español: “Aventuras en el Espacio”

Director: Jon Favreau

Guión: David Koepp, John Kamps

Elenco: Jonah Bobo, Josh Hutcherson, Dax Shepard

Género: acción, aventura, familia, fantasía

Año: 2005

Éste es el problema: a veces hay películas enteras para las cuales no soy la audiencia dirigida. Pasa, mucho amor al cine venga o vaya. Comedias románticas en su mayoría me impacientan, aunque comedias animadas me hagan reír. Musicales son de dudoso éxito, pero siempre que haya un intento de horror la paso mejor. Debe ser el caso con Zathura, porque sin duda alguna demanda una suspensión de incredulidad que solamente prepubescentes indulgentes son capaces de acumular.

Básicamente, es Jumanji siglo XXI. Jonah Bobo (Around the Bend) y Josh Hutcherson (Little Manhattan) interpretan hermanos cuya relación es menos que sólida. El menor encuentra un juego que tiene consecuencias serias, entre las que se cuentan muchas experiencias cercanas a la muerte que eventualmente van a hacer que esa relación sea reparada por completo. Y también aparece el obligatorio extraño, con la cara de Dax Shepard en su mayor papel hasta la fecha, que los ayuda porque ya jugó el juego. Ven, Jumanji con navecitas.

Zathura es fantástica. Esto quiere decir, no tiene nada que ver con el más mínimo retazo de ciencia ficción respetable. Ni siquiera los clichés de ese género aparecen. Ahí es donde recae la suspensión de incredulidad que mencionaba: el fondo del espacio exterior podría haber sido reemplazado con cualquier cosa, desde una guerra en el Asia antigua hasta una aventura submarina. Uh, ya me veo la próxima película de este estilo. Aparentemente, el juego transporta a la casa de los hermanos, con ellos y una hermana adentro, justamente al espacio exterior. Qué parte, ni idea. Cómo, no sabemos. Por qué demonios no se mueren por falta de oxígeno instantáneamente, es un misterio que va a quedar sin resolver. Y que a menos que podamos acumular la bendita suspensión de incredulidad suficiente, nos va a atormentar a cada rato. Por el cerebelo, constantemente me taladraba la molesta pregunta “por qué tenían que hacerlo en el espacio?”. Hubiese podido llegar al nivel de Jumanji, lo cual no es tarea tan difícil, si fuera otro el escenario.

Dicen que hay pocas cosas peores que trabajar con niños y animales. Ni me quiero imaginar cachorros. Igualmente, como el trabajo de menores es técnicamente ilegal, no me siento políticamente correcto criticando la actuación del joven Josh Hutcherson. Es más, directamente lo ignoraría, si no se lo notara tanto al lado de Jonah Bobo, quien aunque tiene aun menor edad logra expresar alguna cosa que otra. Aparte de interminable molestia, cosa que a los chicos les sale completamente natural. Casi nunca digo esto, pero Josh, si estás leyendo y entendés castellano, hacéle caso a las propagandas del gobierno y tratá de conseguirte una buena educación. Es por tu bien, no nada más para ahorrarnos tus futuros proyectos, en absoluto. El resto del elenco brilla. Brillan como actores, porque han estado y estarán en películas de mayor calidad. Bobo resulta simpático sin ser insufrible, Shepard tiene potencial latente de comediante y un aire a Zach Braff que no se puede negar, y Kristen Stewart, interpretando a la hermana, tuvo ganas de rebajarse en su profesión y desperdiciar talento.

La tagline de Zathura promete “Una nueva aventura del mundo de Jumanji”. Lo cual no es particularmente cierto. Le hubiese dado la bienvenida a una secuela relativamente directa de Jumanji. Siempre me pareció que tenía una buena idea de fondo, con ese juego primitivo, que podía explorarse un poco más. Quién lo hizo, quién lo ha jugado, qué tan masivo puede ser su alcance. En cambio, lo que conseguimos con Zathura es básicamente la osamenta de Jumanji, con mucho menos drama y sentido. O sea, nada, porque Jumanji tenía lo mínimo necesario de ambos. Sin embargo, no todo está perdido. Siempre pasa que cada tanto el diálogo nos hace formar una sonrisa despreocupada con los labios, como cuando en Zathura se hace una apropiada referencia a Thirteen, y Bobo llama a su hermano “dick”, que vendría a ser como “imbécil”, pero menos educado. Por primera vez en mi vida me vi pensando en qué ejemplo sentaba la película para nuestra inocente e impresionable juventud. Así de aburrido estaba. Porque la acción se inicia cuando el personaje de Hutcherson manda a su hermano menor en un elevador de servicio hasta el sótano. Porque eso es completamente seguro. En este punto ni siquiera los amenaza un juego. Bien podrían esconderse adentro de la heladera, da lo mismo. Muy divertido, sin duda alguna, es ver durante toda la duración de la película, como van destruyendo la casa de a poco. Vamos, no finjan, saben que les gustan tanto como a mí. Mucho mejor que hacer estallar algo es demolerlo a golpes. Bueno, ésa es la idea. El mayor giro en la trama de Zathura es vergonzosamente predecible. Es más, si recuerdan Jumanji como yo, ni siquiera van a pensar que puede ser de otra manera. Es bastante deprimente. Que sea predecible, no el giro en sí. O sea, para resumir un poco, Zathura los va a satisfacer plenamente, si para probar la presencia o ausencia de gravedad, su primer instinto es escupir y ver si la saliva flota o sea cae. Me entienden?

Basada, como Jumanji, en un libro ilustrado de Chris Van Allsburg, Zathura posee el mismo esqueleto, hueso por hueso, aunque con todavía menos carne. Nada contra Van Allsburg, todos nos equivocamos. Lo bueno es que parecen haber mantenido los diseños gráficos de la novela original, y cosas como las naves espaciales de los alienígenas imprescindiblemente hostiles, y el obligatorio robot, tienen una apariencia retro que es bastante atractiva. Las veces que uno puede hacerse la cabeza que está viendo fantasía y no ciencia ficción, es todo muy bonito. Visualmente tiene su mérito. Aunque… bueno, no esperen nada de los mencionados alienígenas. Ojalá se hubiesen quedado en la nave, porque fueron mayor decepción. Hasta rezaba porque fueran un gran chiste en persona, como miniaturas feas fáciles de aplastar. Pero no, en cambio son un estereotipo torpe y poco convincente.

No se ofendan, no soy un fan de Jumanji a muerte ni nada por el estilo. Ah, y que quede claro, porque no todos sabemos quién es este bendito Van Allsburg: Zathura no es un plagio, están ambas películas basadas en obras del mismo autor. Es decir, se plagió a sí mismo. Algunos lo llaman “fórmula”, otros “pereza”, yo “a la segunda me aburro”. Y eso es lo que pasó. Jumanji me entretuvo, Zathura ni me distrajo. Háganse un favor y miren la anterior de vuelta, que va a ser una decepción menor.

5/10 J (cinco de diez Jorgitos)

Próximamente:

Brothers of the Head 

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Ice Age: The Meltdown

Mayo 3, 2007

 

 

Título: Ice Age: The Meltdown

Probable título en español: “Cubitos Derretidos”

Director: Carlos Saldanha

Guión: Peter Gaulke, Jim Hecht, Gerry Swallow

Elenco: Ray Romano, John Leguizamo, Denis Leary

Género: animación, aventura, comedia, familia

Año: 2006

Cuántas secuelas que tiene el mundo del cine, no? Ni hablar de los terremotos, los infartos, las escuelas… no, eso es nada más “secuelas” con las letras cambiadas de lugar. Un viejo mito dice que las secuelas tienen una tendencia a ser peores que el original en el cual se basan, con las excepciones agregadas de la Biblia y The Godfather. Bueno, hay muchas razones para que eso sea sólo un mito, y Ice Age: The Meltdown es una de ellas.

Todo el elenco de voz principal del original vuelve, con Ray Romano (Everybody Loves Raymond) a la cabeza como un mamut muy solitario y malhumorado. El personaje de John Leguizamo (AKA), un perezoso con actitud y aspiraciones, le hace compañía, quiéralo o no. Y el tigre con la voz de Denis Leary (The Secret Lives of Dentists) sigue por ahí con ellos, porque se hizo bueno. La cosa es que el hielo se empieza a derretir, y en vez de huir del frío y devolver a un bebé, esta vez tienen que escapar de una inminente inundación. Misma premisa, ligeramente distinto resultado.

Ahora tenemos la adición de un interés romántico para el mamut de Romano. Una simpática mamut, claro está, que se cree zarigüeya. La unión de estos dos no se siente demasiado forzada. Después de todo, Romano cree que es el último de su especie, así que literalmente no les queda nadie más en el planeta con quien estar. No se necesita un exceso de química para entender la atracción. Visualmente The Meltdown es mejor que su predecesora, cosa común entre proyectos de animación, pero realmente brilla en unas pocas escenas subacuáticas que siguen a unos villanos depredadores descongelados de otra época. Sacan un poco de la delgada trama, pero ganan en fascinación ocular. Varios personajes nuevos se suman a los ya conocidos, y todos son una grata sorpresa. Se destacan rápido los buitres proféticos que anuncian la inminente llegada de su comida, en forma de carroña protagonista.

Nuevamente, como en el original, es el más ignorado de los tres personajes que toman centro del escenario el que asombrosamente aporta más con su actuación vocal. Denis Leary como la voz del tigre dientes de sable reformado, tiene una entrega de líneas, las pocas que le dan, impecable. En esta ocasión, su trama personal involucra un miedo al agua bastante natural en los felinos, que le causa vergüenza, como poderoso depredador que es. Será un tigre bueno, pero sabemos que detrás de escenas sigue matando por sustento. Cuando el perezoso de John Leguizamo pretende enseñarle a nadar, es la comedia hecha perfección.

Hay varias referencias a la película anterior sembradas en The Meltdown, que van a deleitar a más de uno. No tanto a mí, que Ice Age me pareció buena pero nada especial, así que en realidad apenas noté estas referencias y las fui reconociendo muy tarde. Igualmente, lo mejor que Ice Age siempre tuvo para ofrecer, no involucraba a sus personajes principales, sino a una pequeña ardillita prehistórica en perpetua búsqueda de una preciada nuez. Regresa esta vez, para seguir haciéndole precioso tributo a las viejas caricaturas de la Warner Brothers. Sí, cada tanto la pobre ardillita parecía sufrir con semejante severidad, que me daba lástima, pero las creativas formas en que se las arreglaron los realizadores para alejarla constantemente de su nuez son una fuente interminable de risas. Pequeño paréntesis: si es suficiente para causarles gracia la idea de ver un mamut escondiéndose detrás de un arbolito, The Meltdown les va a gustar. Y van a ser como yo. Otros personajes que se agregan al elenco y son en exceso bienvenidos, son un par de zarigüeyas. Cada línea de estos bichos se merece al menos una sonrisa, sino una risotada capaz de generar denuncias policiales por ruidos molestos. Ignoren la forma extraña en que primero aparecen, porque vienen para quedarse y mejorar con cada escena. Un descubrimiento alarmante que hice mientras viendo The Meltdown es que un cachorro de cualquier animal, animado y con ojos grandotes, es adorable. No hay cómo evitar enternecerse por culpa de una imagen generada por computadora. Ahora entiendo a veces a la gente que siente cosas. Con razón están tan alterados todo el tiempo, es feo. La mayor mejoría entre la Ice Age original y The Meltdown, no es una adición, sino una ausencia. Ya no hay humanos mudos que nos aburran y nos saquen del mundo animal, confundiendo tanto el centro de la historia como la suspensión de la incredulidad mientras estamos viendo cuadrúpedos parlantes. No hay ningún ser humano a la vista, y eso me hizo muy feliz. Sólo entorpecían a la película anterior.

Sigue siendo imprescindible para elevar este proyecto la presencia de esa persistente ardillita y su nuez. Llega a opacar a la trama central con sus viñetas y no deja de crear nostalgia por el viejo Road Runner. Casi espera uno que saque algún aparato marca Acme para asegurar su posesión de la nuez, y termine fallando terriblemente. La mencionada trama central, obviamente no es gran cosa. En dos líneas se resume todo y no es nada creativo. Tan poco creativo de hecho, que no me pude sacar la idea de que era una gran alegoría bíblica a cada rato. Desde que el buitre comenta sobre un bote que puede salvarlos, pensé “arca”. Cada vez que los mamuts iban de lado a lado, pensaba “de Noé”. En un momento se parten las aguas, literalmente. Y la ardillita termina yendo al paraíso! Por ahí fue mi impresión nada más. El elenco todo ha en realidad mejorado desde Ice Age, y saben cómo hacer que los personajes les pertenezcan. The Meltdown terminó siendo uno de los films más taquilleros de todos los tiempos, llegando a recaudar casi 650 millones de dólares en todo el mundo, habiendo sido producido por sólo 75 millones. Las críticas no fueron generosas, pero en ésta estoy con el pueblo.

La animación de este tipo, tiene que hacer reír. Todas las otras consideraciones salen por la ventana, o al menos quedan relegadas a un segundo lugar. Con eso en mente, The Meltdown entrega lo que promete: una continua serie de bromas bastante bien entrelazadas y efectivas. El único detalle es que estoy seguro que ninguna de estas bromas sería ni la mitad de graciosa en una segunda visita a la película. Es por esta razón que no entra a la Filmoteca, pero todo lo anterior es argumento para que la vean. Aunque sea una vez.

9/10 J (nueve de diez Jorgitos)

Próximamente:

Zathura: A Space Adventure

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The Marine

Abril 27, 2007

 

 

Título: The Marine

Probable título en español: “Soldado”

Director: John Bonito

Guión: Michelle Gallagher, Alan B McElroy

Elenco: John Cena, Robert Patrick, Kelly Carlson

Género: acción, drama, thriller

Año: 2006

Quieren adrenalina? Quieren testosterona? Quieren explosiones? Quieren ver mujeres bonitas que aunque hacen nada más de pedazos de carne no se sacan la ropa y me confundieron? Quieren compensar por tener un pene pequeño? Entonces The Marine es para ustedes.

John Cena, el luchador profesional… sí, ya empezamos. Bueno, Este toro con dedos hace su debut actoral como el marine del título. Que es un marine. Porque lo repite mucho. La cosa es que no sigue una orden, es así de macho, y lo despiden. Entonces está muy triste por no poder seguir siendo marine, que es lo que es, porque lo repite mucho; y tiene que volver a casa donde lo espera su mujer, esposa trofeo y excitable por esteroides, interpretada por Kelly Carlson (Nip/Tuck). Qué depresión, no? Para alegrarlo, le propone irse de viaje, y en una estación de servicio se cruzan con un grupo de criminales tan estúpidos como estúpidos, que la terminan secuestrando; liderados por Robert Patrick (Cold Shoulder) haciendo lo mejor que puede y divirtiéndose como loco. Obviamente, ningún marine digno dejaría que se encarguen las autoridades. Listo, película instantánea.

Quiero recomendarles ya desde un principio que si planean ver The Marine, tengan lista cerca una bolsita por si tienen que vomitar. Es una película de acción como las viejas, que no toma rehenes… aunque sí, bueno, eso es toda la trama. Por lo menos a cada rato matan gente. Aunque no tanta como deberían, ni de modos tan espectaculares como quisiéramos. La bolsa para vomitar es por si son gente con discernimiento y se dan cuenta de que mientras algunos mueren de hambre, otros financian cosas como ésta. En fin, mencioné que el protagonista es un marine. Porque es un marine. Y muy poco más. Tan poco más de hecho, que no me queda nada que decir de él aparte de eso. Al menos como personaje. Es un marine y listo. El equivalente del papel que interpreta el sobrino del que hace catering, vieron, “Cajero de Banco”. Hasta ahí llega. Si algo llega a destacarse, son los coches. Es básicamente una película de acción de carretera, no típica de marines, pero qué sé yo. A mí ni me gustan los vehículos tanto como a otros, pero se los ve bonitos, especialmente mientras están en condiciones todavía en el desarmadero de unos aliados de los criminales. Una vez tocan el asfalto, los hacen papilla. Ah, y todos los criminales son increíblemente “cool”. Tienen músculos, armas, voces graves, minas en bikini caminando por ahí. Pero también son increíblemente estúpidos. Esta última parte es en verdad increíble. No digo que no exista gente estúpida, ya saben que creo son mayoría y nos rodean constantemente. Lo que quiero decir es que si alguien en realidad fuera tan impulsivo, violento, distraído e idiota como estos villanitos, hubiera fallecido antes de cumplir 20 años.

John Cena. Éste es el señor que está en muchos cuadros de The Marine. Un señor que ha hecho carrera de inyectarse anabólicos para pasar masa de sus testículos a sus brazos. Éste es nuestro protagonista. He leído por ahí a algunos desubicados que dicen que tenía presencia en pantalla. No sé qué pantalla estaban viendo, o si definen presencia como “llenar espacio con un cuerpo tan masivo que debe superar el peso límite a cargar por los coches que maneja”. No sé. Pero John Cena no puede actuar, al menos por ahora. Esto no va contra todos los luchadores profesionales, podemos estar de acuerdo en que desde un principio… más o menos… The Rock hizo una transición genial al cine. Hasta me lo imagino en unos años saliendo de tanta comedia y acción, y metiéndose en algún drama en serio. Me lo creería, cuello de metro de diámetro y todo. John Cena no. El hombre es el eslabón perdido. Si no fuera porque se afeita todo el cuerpo para mostrar bien su definición muscular, sería fácilmente confundido con un gorila. Lo cual no es una mala teoría, habrá que investigar si es o no primate superior.

Por lo menos The Marine nunca nos mintió. Desde el trailer se sabía que apestaba. Y yo la vi igual. Por qué? Porque a veces no puedo predecir la calidad de algo, pasó con The Departed. No pensaban que iba a poder poner una referencia a The Departed hablando de The Marine, no? Pero pude, siempre se puede. No sólo el trailer nos avisa en qué nos estamos metiendo. Los créditos iniciales concluyen con el título de la película, al lado del cual hay… no sé, es John Cena creo, pero parece un muñequito GI Joe, con las mismas articulaciones. Chiquitito y regordete, saludando militarmente. Y la primera escena, en la que rompe todo y todos, sacando armas hasta del ombligo, para rescatar a algún soldadito. Cuando termina de crear caos, no está agitado. Habla como si recién se despertara de dormir una siesta. Cierto, yo me agito bajando escaleras, pero si mataste a media docena de personas entre fuego, disparos y puñetazo limpio, tenés que bombear un poquito más de aire. Les gustan las explosiones? Sí, a mí también. Hay muchas en The Marine. Se estima alrededor de una docena, redondeando para arriba. Les gustan las leyes de la física? Porque si ése es el caso, se van a decepcionar. Parece que los realizadores se olvidaron que cuando algo inmenso estalla, hay otra cosita que se llama “onda expansiva”. Es decir, nada más pararse justito al lado del último centímetro de llama expulsada, no es suficiente para salir completamente ileso. La gente se cae, casi sale volando. Bueno, no en The Marine. Ni la ciencia puede detenerlos. Admito buenos fragmentos de una escena nada más. Es algo así como una clase sobre la anatomía de un coche de policía. A toda velocidad en el medio de la ruta, y más allá, se va cayendo pedacito a pedacito. Y sí, está bueno. Ya sé que vengo haciendo muchas preguntas, pero permítanme una situación hipotética. Digamos que tienen un martillo y quieren matar a alguien. Esta persona está indefensa. Golpean el estómago o la cabeza? Preguntas como ésa tienen respuesta en The Marine. Respuesta incorrecta, pero respuesta al fin.

The Marine viene ganando algo más de 20 millones de dólares en taquilla desde que estrenó. No sé cuánto habrá sido el presupuesto, pero si todas esas explosiones eran miniaturas, quizás recuperó algo. O si convencieron a Cena de cobrar con frijoles mágicos.

Hay buenas películas de acción, y después hay cosas como The Marine. No hay Robert Patrick que lo salve, ni Kelly Carlson que nos distraiga. Tiene la falla fundamental de no existir más que como una secuencia de escenas de acción menos satisfactorias que un bife de hueso. Va directo al Basurero, y si quieren verlo, que sea con amigos para reírse un rato de tanta idiotez.

3/10 J (tres de diez Jorgitos)

Próximamente
Ice Age: The Meltdown

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X2

Abril 26, 2007

 

 

Título: X2

Probable título en español: “XX”

Director: Bryan Singer

Guión: Michael Dougherty, Dan Harris, David Hayter

Elenco: Patrick Stewart, Hugh Jackman, Ian McKellen

Género: acción, aventura, ciencia ficción, thriller

Año: 2003

Este subgénero de adaptaciones cinematográficas de comics que tanta popularidad ha tenido en esta primer década del siglo XXI, tiene ambos exponentes positivos como negativos. En un extremo del espectro hay producciones vergonzosas, exageradas e irrespetuosas por completo al material fuente. En el otro extremo, hay obras que se han convertido en hitos del cine, sabiendo manejar los conflictos dramáticos de personajes bien desarrollados, en contextos extraordinarios repletos de valor de entretenimiento. Acá en esta última categoría, entra X2.

Patrick Stewart (Star Trek: Nemesis) vuelve a sentarse en la silla de ruedas como el Profesor Charles Xavier, poderoso mutante que busca por medios no violentos la integración pacífica de todas las personas. Hugh Jackman (Kate & Leopold) también regresa para esta secuela, interpretando a Logan, personaje icónico de los comics si los hay. Un tipo resentido, de pocos amigos, cuyo cuerpo se cura de todas las heridas. Y tiene un esqueleto de metal. O sea, le duele, pero sana. Mucho más interesante que otros, no, señor Kent? También en el elenco, Ian McKellen se disfraza con gusto para darle rostro y cuerpo a Magneto, otro villano que ha hecho historia en la página ilustrada. La contrapartida de Xavier, es un mutante poderoso que ve a su calaña como los verdaderos señores de la Tierra. Por algo pueden romper todo, rehacerlo y volverlo a romper. Plan divino, gente.

Bueno, sí, X2 es una secuela. Y qué? La disfruté tanto como X-Men, pero fui capaz de apreciar que en general, puesto simplemente, es una mejor película. Hay que ser imparcial y admitirlo. Es más, hasta la pasé un poquito mejor con la última de la trilogía, X-Men: The Last Stand, pero no me ven publicándolo. Porque X2 se destaca, desde un punto de vista objetivo. En técnica, en narrativa, en todo. Es lo que alimenta a este subgénero de adaptaciones. No sólo tiene la capacidad de generar más ingresos que Bill Gates diseñanado un virus, sino que a veces hay producciones que le hacen competencia decente a películas mucho más respetadas, con personajes y situaciones impecablemente representadas. Algo que no sucede a menudo, es que X2, aun siendo secuela, puede verse más o menos bien sin haber atestiguado X-Men. Tiene su principio y su fin, bastante bien definidos. Hay espacio para más, y viene de antes, pero no es necesario ver lo anterior para pasarla genial. Aunque, como con X-Men, si conviene conocer un poquito la mitología que dio a luz a estos films. Porque con más personajes que un país pequeño, seguramente algunos pueden confundirse. Aparte se lo goza más, y resulta menos estrafalario en ocasiones. Sin conocer esta mitología, solamente puede disfrutar estas películas algún fanático ciego de la acción y los efectos especiales. Ciego metafórico, obvio. Dicho eso, que siempre hay que analizar con las secuelas, X2 es un ejemplo perfecto del subgénero. Desde el primer momento, nos sumergimos en la acción, con un atentado mutante contra el presidente de los Estados Unidos, y una banda sonora que lo acompaña que casi me hizo caerme del sillón. Después bajé un poco el volumen, y todo bien. Los superpoderes de los muchachitos y muchachitas tienen una predecible tendencia a no ser los más creativos. No estamos trabajando con una obra de reflexiones filosóficas. Es más… algunos parecen bastante inútiles, al menos en comparación con otros. Pero todos son muy bonitos. Los efectos especiales se llevan el premio. Bueno, un premio, quiero darle más premios. Cuando los militares invaden la escuela del Profesor Xavier, se pasa de la risa, al suspenso, a la acción, a la risa, al drama, al suspenso, etcétera. De todo. No, no lo puse en orden porque no tomé nota de eso. Estaba muy ocupado mirando la película, vieron.

Es difícil hacer casting para las adaptaciones de trabajos que han generado conjuntos de seguidores fieles e interesados a través de largos períodos de tiempo. Una cosa es hacer Harry Potter dos minutos después que se seca la tinta del libro, o producir la vigésimo séptima adaptación de alguna novela rusa. Otra muy distinta es traer a la pantalla personajes muy queridos, por mucho tiempo, y por primera vez. Eso fue hecho impecablemente con el elenco de X-Men, y es repetido con el mismo elenco en X2. Vale mencionarlo, porque a veces rotan. Éste no es el caso, y Hugh Jackman puede nuevamente mostrar músculo y actitud en el papel por el cual se lo va a recordar toda su prometedora carrera. E Ian McKellen puede dejar los clásicos y el teatro un rato, para hipnotizarnos como uno de los villanos más convincentes de la historia. Y cuando tiene diálogo con su amigo/enemigo encarnado por Patrick Stewart, casi hay que dejar de mirar, porque tanta precisión y capacidad histriónica puede dañar las córneas.

No, no me está agarrando el estrógeno, pero pasa con algunos personajes. Son Goku, en Dragon Ball por ejemplo. Y Logan en X-Men. Cómo demonios se pasa ese cabello de la página a la realidad tridimensional, cuando parece desafiar la gravedad y al menos otras dos leyes de la física Newtoniana? Aparentemente, sin problemas. La melena de Hugh Jackman es leal al personaje que interpreta hasta el último pelo de las demasiado largas patillas. Y casi no distrae. Lo que no distrae en absoluto son los efectos especiales… esperen, será ese pelo un efecto especial? Es decir, cuenta? No sé, no importa. La cosa es que la era de la informática complace a todos los sentidos y propósitos. Gracias a las computadoras podemos transmitir datos en un abrir y cerrar de ojos, y en un abrir y cerrar de ojos también podemos perdernos alguna parte de una secuencia visual extraordinaria, como las muchas contenidas en X2. Se logra con la historia del film hacer docenas de guiños a la extensísima mitología del comic original, lo cual gente como yo aprecia. Asumo que los que conocen la fuente todavía mejor, lo aprecian más. Claro que también deben sufrir más al notar que ciertos personajes que una vez fueron fascinantes y se irguieron en el centro de la acción del comic, aparecen en la película, pero son relegados, disminuidos, vueltos un residuo de una idea. O sea, bien porque aparezcan. Mal porque no los respeten apropiadamente. Quizás hubiera sido mejor inventarse algunos personajes nuevos que ocupen esos lugares tan pasajeros. Así en vez de perder oportunidades, se las crea. Entre las escenas más memorables, se encuentran el escape de Magneto de su prisión de plástico, que hace notar lo genial que sería poder mover metal. Con un poquito se hace tanto, no se necesita tener coches o vigas disponibles. Y también una de las mejores secuencias de acción mano a mano de la década, con Logan y Deathstrike haciéndose trizas. Deathstrike, uno de esos personajes lamentablemente poco desarrollados. En fin, con tanto mutante yendo de acá para allá, con nombre y apellido y todo, es sólo una pequeña porción de éstos que atrapa nuestra atención. Lo bueno es que puede ser que para cada persona esta porción sea diferente, así que seguro cada par de ojos mirará lo que le convenga.

X2 se ganó a audiencias y críticos por igual, siendo reconocida como una de las mejores películas basadas en comics, lo cual sin duda alguna es. Llegó a reunir más de 400 millones de dólares en la taquilla mundial, sobrepasando a su predecesora, y con mucho mérito.

En qué concluimos entonces? Que X2 es una de las mejores películas de comics que hay? No, tengo que decir que no. Directamente, X2 es una de las mejores películas que hay. Está en buena y numerosa compañía, pero no se limita al género que pertenece, lo sobrepasa y al mismo tiempo lo fundamenta. Otra alegre adición a la Filmoteca del blog, porque verla una sola vez es como dormir media hora. Uno descansa, pero quiere repetir la experiencia.

8/10 J (ocho de diez Jorgitos)

Próximamente: The Marine